Llegas cinco minutos tarde a una reunión. Te sientas, abres el ordenador, sigues como si nada. Esos cinco minutos comunican que tu tiempo vale más que el de los demás. Lo correcto: entrar discretamente, dirigirte primero a quien esté hablando, decir "perdón por el retraso" en voz baja, sentarte sin hacer ruido. La diferencia entre un hombre con criterio y uno sin él se mide en estos detalles. Si vas a ser puntual, sé puntual. Y si no llegas a la hora, asume el coste social: pedir disculpas con sinceridad. Una sola vez. No repetirlo durante toda la reunión.
Mira a los ojos. Sonríe lo justo. Aprieta firme pero sin triturar. Sostén dos segundos, no más. Ese es el apretón correcto y resume todo lo que necesitas saber sobre primera impresión. Un apretón blando comunica falta de carácter. Uno excesivo, agresividad o inseguridad disfrazada. La mano sudada se seca discretamente en el pantalón antes de saludar. Si tienes que entregar algo, da la mano con la derecha y entrega con la izquierda, nunca al revés. La gente no recuerda el apretón perfecto. Pero recuerda durante años el apretón flojo que le diste el primer día.
Los que llegan lejos no empiezan con más talento.
Empiezan con mejor compañía.
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