Plymouth, 8 de agosto de 1914. El Endurance, un barco velero adaptado para hielo, zarpa de Inglaterra rumbo al sur. Al mando, Ernest Shackleton, explorador irlandés de 40 años obsesionado con cruzar la Antártida a pie, los 2.900 km del continente helado, una hazaña que nadie había logrado. Lleva 27 hombres seleccionados personalmente. El anuncio que publicó en el Times decía: «Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío amargo, largos meses de oscuridad total, peligro constante, retorno seguro dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito».
El 19 de enero de 1915 el Endurance queda atrapado en el hielo del Mar de Weddell, a 100 km de su destino. Durante 9 meses la tripulación sobrevive en el barco mientras éste deriva 2.000 km empujado por las corrientes árticas. El 27 de octubre el hielo aplasta el casco. Los hombres tienen tiempo de salvar provisiones y los tres botes salvavidas. Acampan sobre una banquisa flotante.
5 meses sobre el hielo. Cuando el bloque empieza a partirse, Shackleton ordena embarcar en los botes. Cinco días remando entre tormentas, mareos y temperaturas de -20°C llegan a Isla Elefante, primera tierra firme tras año y medio. La isla está deshabitada. Nadie sabe que están allí. Sin equipo de invierno, sin radio, sin ruta marítima cerca.
Shackleton toma una decisión que parece suicida: con cinco hombres se mete en el James Caird, un bote salvavidas de 6,7 metros, y emprende una travesía de 1.300 km por las aguas más violentas del planeta hasta Georgia del Sur, donde sabe que hay una estación ballenera. 16 días en el mar abierto. Llegan al lado equivocado de la isla. Atraviesan a pie las montañas de Georgia del Sur, terreno nunca cartografiado, durante 36 horas sin descanso ni comida. El 20 de mayo de 1916 llaman a la puerta del jefe de estación. Cuando este abre, no los reconoce: barbudos, esqueléticos, congelados.
Shackleton organiza inmediatamente el rescate. Después de cuatro intentos fallidos, el 30 de agosto de 1916 el remolcador chileno Yelcho rescata a los 22 hombres que quedaban en Isla Elefante. Llevaban más de cuatro meses esperando. Los 28 hombres regresan vivos. Cero bajas en la expedición Endurance. La hazaña no fue alcanzar el polo. Fue traerlos a todos a casa.
Los que llegan lejos no empiezan con más talento.
Empiezan con mejor compañía.
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